sábado, 21 de mayo de 2011

¿Reir o llorar?



Todo el mundo sabe ya el resultado del partido. No hace falta repetirlo. No voy a hablar del partido, quiero hablar de los jugadores y quiero hablar de Chus Mateo.
No sé por dónde empezar sin criticar duramente a alguien.
Hace días escribí que Unicaja debía tirar de emoción y garra para ganar al Barça, ha ocurrido justo lo contrario.
Unicaja ha sido un equipo sin alma, con un público desesperado, que  intentaba llevar al equipo y conseguir que despierte el orgullo por el que se ha caracterizado el equipo malagueño.
Los jugadores han demostrado que no se merecen llevar la camiseta del Unicaja. Excepto Freeland, Jimenez y por momentos Garbajosa Y Berni, han demostrado que no le tienen ningún respeto a este equipo.
Un equipo como Unicaja no puede permitir que te humillen en tu casa, delante de tu público entregado contigo desde el primer segundo, en unos playoffs que perfectamente podrían haber tenido otro resultado. Se puede perder el partido, pero no puedes perder de 32 puntos.
Lo peor ha sido el último cuarto. Con un Barça encabezado por un Ricky Rubio, que parece que sólo sabe jugar bien en los momentos en los que el rival está hundido, humilló a Unicaja. Ricky empezó con sus pases por la espalda, contraataques continuos tiros de tres cómodos, tapones y más jugadas y los jugadores (quitando nombrados anteriormente) pasando del tema. Demostraron que no tienen amor propio. Un jugador profesional no puede permitir que te humillen de esa manera. Jimenez lo ha demostrado enzarzándose con Alan Anderson por una falta muy fea del americano poniéndole la zancadilla al alero madrileño cuando empezaba su recorrido hasta canasta. Joel Freeland también demostró  carácter. Era el único jugador que luchó en el último cuarto. Partiéndose la cara por un rebote aún cayendo de veinte faltando dos minutos para el final.
Otra cosa inaceptable del partido ha sido en la que un árbitro (el número 15), se ha puesto a picar a Jorge Garbajosa y Berni Rodríguez en el último minuto. Ambos han respondido respondiéndole y teniendo una discusión justo delante del banquillo local.
Por último alzar a Chus Mateo. No es un entrenador para un equipo como Unicaja, pero ha demostrado saber estar. Ha hecho lo que ha podido, ni él ni el equipo  daban para más. Ha demostrado un gesto que demuestra (al contrario que otro entrenador que ha pasado por Málaga esta temporada, cuyo nombre no quiero ni recordar) su calidad humana y su capacidad de asumir los errores. Chus se ha ido al túnel de vestuarios con las manos en alto pidiendo perdón a la afición. Palabras que ha repetido en rueda de prensa.
Por último darle mi apoyo a Manolo Rubia. Vaya papelón tiene por delante este verano.

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