viernes, 19 de agosto de 2011

Batacazo de la selección


Después de tres partidos amistosos jugados en España y con árbitros españoles, era de esperar (y más con a derrota en Madrid) que nos esperaban los lituanos con muchas ganas. En Lituania el baloncesto es el deporte rey, este año acoge el eurobasket y hay muchas ganas de quedar bien delante de un público tan entregado. Lo que vimos ayer fue una predicción de lo que nos puede ocurrir sino salimos con las pilas puestas. Salimos con miedo al equipo rival, al ruido de la afición lituana y con miedo a la actuación arbitral.

Nosotros salimos con nuestro 'archiconocido' quinteto inicial: Pau, Marc, Rudy, Navarro y Calderón. Ellos salieron con Kalnietis, Kaukenas, Jasitis, Songalia y Javtokas, y además con una demostración del estudio que han debido de hacer previamente del rival.

Es automático: si Navarro ni Pau no meten, el equipo no anda. Navarro estuvo excesivamente errático y a Pau le vimos fallar canastas  que suelen ser pan comido para él. Nos emperramos en meter balones interiores a unos hermanos Gasol que estaban anulados por la increíble defensa lituana. Calderón no supo introducir el ritmo y Rudy apenas olió balón. A fala de ritmo metió a los revulsivos del equipo: Ricky y Llull. Llull hizo un buen trabajo en defensa, pero apenas se le buscaba en ataque, y Rcky introdujo ritmo, pero no el suficiente como parar a una toda poderosa Lituania que metía todo aquello que tiraba.

Viendo que en el juego interior no era el día de los Gasol, metió a un Serge Ibaka que intimidó bastante en la zona con varios espectaculares tapones. Conseguido el reto de bajar la diferencia en el marcador a solo seis puntos por debajo, por primera vez en el partido, y con una España con una actitud distinta, Scariolo, de forma incomprensible, decidió meter en el banquillo a los artifices de esa victoria y volver a sacar al quintento inicial. Esto tuvo como consecuencia que Lituania se volviese a despegar en el marcador.

El italiano no supo gestionar el partido, y mucho menos el banquillo. Metió a Carlos Suárez, parece ser que se arrepintió en seguida, ya que apenas estuvo unos minutos en el parqué. Sorprendentemente dio minutos a San Emeterio, jugador que parecía no contar con minutos, y sin tanta sorpresa Claver ni siquiera se quitó la camiseta de entrenamiento. Llamó la atención que en un partido en la que ningún jugador logró erguirse como cabecilla para la remontada, no se hiciera rotaciones con todos los jugadores.

Es cierto que el arbitraje fue muy casero, pero no podemos ponerla cmo excusa ya que nuestros amistosos que se juegan en casa los pitan árbitros locales. Ayer no se perdió por malas decisiones arbitrales, se perdió por el mal, mejor dicho, escaso juego que dio la selección. Los jugadores no supieron afrontar la situación en gran parte porque ni siquiera el propio Scariolo supo gestionarla. La misión de un entrenador no es dictar las jugadas cuando el equipo está jugando bien, sino apartar las dudas e inseguridades de sus jugadores cuando estos se encuentran bloqueados.

Artículo escrito por Yaiza Ramirez 

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