domingo, 8 de mayo de 2016

Catetos

Foto: David Castro Vega

Empieza la semana con la “noticia” de que se va a llenar el Carpena el domingo, “300 entradas para el lleno” rezaban todos los periódicos a eco… 200… 100… 70… Llega el domingo con un clima que no ayuda a ir al pabellón, lluvia abundante y un viento que hace de azote de los paraguas de dos euros que se encontraban en los alrededores del pabellón José María Martín Carpena.

Entras al pabellón y la primera imagen ya provoca un pequeño “Shock”, colas de 70 personas (como mínimo) para dejar los paraguas con los voluntarios desbordados (Se ve que no había previsión de que sucediera esto, total, si sólo daba lluvia intensa y estaban todas las entradas vendidas). Dejando a un lado este susto inicial, se dispone uno a entrar a su localidad con las primeras “sorpresas" delante de tu asiento, 5 personas en la escalera con camisetas del jugador de fútbol del Madrid que queráis, en este caso eran Cristiano(x3), Isco, Ramos. Más allá, locura en el Fondo “Verde” con decenas de personas gritando como locas ante los saludos de cualquier jugador blanco… “Tierra trágame”.

Lo confieso, me alegré cuando vi a un chico de unos cuatro o cinco años con la camiseta de Llull del Madrid de baloncesto, aunque luego veo que lleva el chándal del Málaga de fútbol, “Es que ni uno se salva”. El mosqueo de los habituales de la zona iba en aumento a medida que se sucedían frases del tipo “Illo, tira pa´bajo que ese es el Rudy ese”, “Rudy guapo” o la mejor, que me desarmó por completo “¿El Shasho cómo se llamará?”. Dándolo por imposible intentamos seguir a lo nuestro mientras empieza el partido, presentaciones de los dos equipos con aplausos al Madrid rápidamente tapados por los pitidos… Muchos catetos futboleros juntos.

 Y ahora que he puesto lo que todos queríais leer y el aficionado de bufanda de dos partidos al año se va contento a leer el Marca vamos a hablar seriamente de lo que sucedió ayer en el Carpena. CATETOS, sí, CATETOS, pero no sólo esos que van con la camiseta de un equipo de fútbol (sea del Málaga, Barcelona o Alcorcón) a ver un partido de baloncesto, también son parte de esa raza los aficionados de los “Golpecitos” que llevan la camiseta de Unicaja y luego van a esos dos partidos al año, Barcelona y Madrid, Madrid y Barcelona, pero si hay mucha suerte, irán al playoff a ver otra vez a estos equipos.

Catetos de golpecito en el pecho que disfrutan cuando sacan su camiseta oliendo a alcanfor y se dirigen al pabellón, y se sientan en su asiento con su camiseta verde de algodón (de esas que hace diez años que no reparte el club) para soltar frases del estilo “¿Y el seis del Unicaja quién será?” a lo que llega la mejor respuesta de la noche por parte de su acompañante igualmente ataviado “Po´yo que se, será nuevo que aquí fichan mucho”… Y ahora sí, “Tierra trágame” pero de verdad, que esto me supera.

Pero más aún que todos estos, los catetos (o tontos o ilusos o como os guste llamaros a todos los que hayáis llegado leyendo hasta aquí) somos nosotros. Sí, sí, no me he equivocado, somos unos catetos, hay que reconocerlo de una vez antes de que sea demasiado tarde. Todos los que vamos todas las semanas al Carpena a llevarnos un disgusto continuo, catetos. Los que viajamos fuera a ver al equipo para que luego los jugadores ni se dignen en saludar después del partido, catetos. Los que organizamos protestas contra la Euroliga para que luego el entrenador nos dé la espalda a un día del partido, catetos. Los que nos seguimos mosqueando porque hay la poca vista de llenar de niños de diputación un pabellón para que canten canastas yendo 25 abajo en el último cuarto, catetos. Y sobre todo, los que sabemos que somos seis mil aficionados y no “Más de diez mil” como canta Pablo López (madridista, aunque no decirlo muy fuerte que os bloquea en Twitter), somos seis mil personas, seis mil “pata negra” como decía ayer un tuitero.

Que no os engañen, el pabellón no lo lleva el Fondo Verde o los Mihitas, esos que contra el Manresa o el Murcia deciden que ir al pabellón es tontería pero llega el Madrid y el Barcelona y hay hasta peleas por los sitios en el fondo. El pabellón lo llevan esos seis mil catetos que siguen y seguirán yendo y sufriendo por el equipo o porque el “puto pabellón” no se llena…

Iluso y cateto, tú, sí, tú, no te hagas el tonto, el chufla que va a todos los partidos, asúmelo, el pabellón ya está lleno en todas las jornadas aunque no lo refleje la estadística, seis mil personas llenan este pabellón, no hay más afición en Málaga que esa, déjate de tonterías de ovaciones al primer entrenador de turno que termina diciéndote que no sabes ganar ni perder mientras pide más esfuerzos a la gente que paga dinero de su bolsillo para verle. Asume la realidad, somos esos, los mismos que un jugador rival esta temporada me confesaba que “El partido lo ha ganado la afición, no los jugadores”, vamos a asumirlo, a sufrir y, sobretodo, a disfrutarlo como siempre.

¿Catetos? Sí, hay que reconocerlo… Pero mejor que nos llamen chuflas.

Arturo López
@Snaker8

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